domingo, 16 de septiembre de 2007

Suicida interruptis (iii)


Hoy ha sido un dia doble, o al menos prendado de un raro salvajismo donde los propios reflejos nos juegan traiciones espontaneas. En fin, quien lea esto podrá sentirte aludido o no, ambas suposiciones son correctas, y lo único sensato es decir que nuestro querido suicida cítrico ha desvariado por las calles, ha cometido lo que un segundo antes podría haber sumado a su lista de traiciones: me refiero al ensañamiento de los astros que impulsan destinos contradictorios, o sea que se miran con sangre en el ojo,especialmente si después de un abrazo acuchillante con el pasado, de esos que suelen resultar en las esquirlas de pasado mañana, ne preciso lapsus, un aerolito se incedió contra la órbita. En fin, nuestro querido cítrico caminó a eso de las siete de la tarde, abrazó y fue abrazado, intentó jugar con las palabras precisas, aunque estas se mezclaban brutalmente con las pulsaciones de la sangre, y las sinceridades mas odiosas que él escucho utilizando todoas sus dotes actorales para mamarselas con serenidad (al menos con toda la que supo lograr)....pero el ausnto no es ese, ni menos rememorar los nexos espirituales entre un cítrico, un yonki, y un simbolista, nada de eso, sólo hacemos esta cronica, con demasiado guiño de crónica, para abultar los volúmenes sobre teoría del suicidio que ya hemos venido esbozando (nos guardamos la interpretación, claro), y demostrar así que el mínimo rumor en el asombro, o incluso en la desesperación de aferrarse (dijimos ya que los suicidas aman encarnizadamente a la vida y por eso quieren amputársela?), implica la disrrupción total en su única obra de arte, es decir en la de su desaparición perpetua.


La única pregunta es si realmente podemos matar a un muerto.
pd: la imágen corresponde al tipejo que escribe el blog y se supone que es un cítrico a un segundo de despertar.

2 comentarios:

Lisbanluna dijo...

Tipejo...
aun querido...

aquel citrico se te ha colado tan hondo que me resuena en la garganta su grito desgarrado ... y aveces hablo un soliloquio con ese que sabe mamarselas con serenidad... y me encuentro fingiendo una verdad absurda que parece estrellarse ... y termino mamandomela con serenidad...
a un paso de la autoinmolacion de utilidad publica que me has venido a ofrecer...

pareces un laberinto...
lo que no ve en su espejo?

minutos para ti...

mutantes clandestinos dijo...

tipejo,.......es menester evocar los racimos fraudulentos del retorno acabado,...en el agujero del conejo. si, aunque alicia se haya intoxicado con amanita muscaria.